La Tarta pasiega

7 de Enero de 2007

Un día radiante, dieciocho grados de temperatura y tímido sol, un día de los diseñados para disfrutar de la moto pero... obligaciones laborales me impedían el salir a primera hora para enfilar la jornada en ruta, no obstante, sobre las doce y media finalicé el trabajo y regresé a casa con la intención de cambiarnos de ropa y salir pitando con la moto. No daban la una de la tarde cuando salíamos del garaje con dirección y rumbo desconocido, sin ruta planeada ni otra intención que no fuera la de disfrutar del día en la moto. Tomamos la S-10 hasta Solares donde por la la hora se imponía la primera parada para el vermú o lo que fuere, como no podía ser de otro modo paramos en el Guiness House de nuestro amigo Diego, ambiente de aperitivo y bastante gente en su interior, por la tele emitían el Valladolid-Alavés del que pasaba todo el mundo, como debe se der. El vermú es el vermú, ya tendremos tiempo de partidos.

Al salir nos dio por tirar dirección Torrelavega, poca circulación, excelente carretera y velocidad media de 80-90 kms hora, una gozada. Al llegar a Sarón y tras consultar con "el paquete" giramos a la izquierda dirección Selaya. Atravesamos Santa María de Cayón, Santibañez y no paramos hasta Villacarriedo. Una parada en Villacarriedo sin disfrutar del Palacio de Soñanes tendría que estar sancionado con cinco puntos, quien no lo conozca que se pase por aquí http://www.palaciodevillacarriedo.com/palacio.htm  y sabrá a lo que me refiero.

Seguimos ruta y atravesamos Selaya para subir el puerto de La Braguía hasta Vega de Pas, curvas, paellas y más curvas, una gozada de carretera con trazadas constantes en uno y otro sentido, la vista desde el Mirador es extraordinaria, una panorámica altamente recomendable donde sobre el verde de la zona destaca el negro de la pizarra que reteja la típica cabaña pasiega.

Al descender el puerto llegamos a la Vega de Pas, y tras un paseo por el pueblo entramos a comer en el Restaurante "El Cruce"; A saber, éste es el típico sitio con banquetas de "eskay", platos y vasos de los de duralex de toda la vida y con un añorado poso de nostalgia, comimos muy bien y muy barato. Las raciones en vez de individuales eran como para tres, el trato exquisito y la atención muy correcta. Nos metimos para el cuerpo una ración de cocido montañés, una ensalada mixta, chuleta de reglamento y filetes de lomo con patatas fritas para todos los que allí estaban sentados, tarta de queso, tarta pasiega, dos cafés, vino, gaseosa y pan, 25,60 €.  Sitio bueno, bonito y barato.

La tarta pasiega no la había probado nunca, tiene una apariencia parecida a la de queso, un paladar esponjoso, blandito y un riquísimo sabor a orujo,  un verdadero capricho de Dioses.

Después de comer tomamos dirección Entrambasmestas,  carretera muy bonita, bien asfaltada, con muchas curvas y arbolado continuo a lo largo de todo el trazado. Al llegar a la N-623 iniciamos el regreso a Santander atravesando entre otras Ontaneda, Toranzo, Vargas, y Renedo, atravesamos la ciudad no parando hasta el Rincón del Chiqui para deleitarnos con el romper de las olas.

Para terminar la tarde nada mejor que una "Desperado" en la Old Tavern Cormoran donde ahí si, ahí como corresponde al momento vimos un rato el partido del Racing, pero un rato nada más...

La ruta muy bonita, el día formidable, pero lo mejor, lo que más me ha gustado hoy sin duda ha sido... ¡¡¡ la tarta pasiega !!!

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