PABLO Y SU GPS

    Había comprado muy ilusionado el aparatito, muchos euros para un juguete caro, el vendedor me había jurado y perjurado que era infalible, que la cartografía estaba actualizada y que no había posibilidad alguna de que me perdiese.

   Después de haber fundido la tarjeta de crédito, me fui para casa pensando si la compra había merecido la pena, todos sabemos que ser desconfiado es una virtud de este nuestro país. El fin de semana se presentaba interesante, un puente, casi cuatro días libres, mi moto, mi chica y  nuestro flamante navegador GPS para "navegar", lo único mosqueante es que se llama Tom Tom (sería un predicción?).  Después de convencer a la doña, el 15 de septiembre me voy con ella y con nuestro flamante aparatito a La Coruña, aunque después de las predicciones meteorológicas, cambio la "burra" por el coche, que se le va a hacer, mas tarde comprobé que la elección fue la adecuada.

    Primera noche y tecleo el hotel de destino en Avilés, gire a la derecha, después rotonda a fondo (coño parece Luis Moya pero con voz de tía) y pasados doscientos metros me dice "ha llegado a su destino", acojonado veo como me deja a la puerta del hotel.

    Satisfecho y con el orgullo masculino ante la jefa de que el controla de temas electrónicos es el "mua", hacemos noche en Avilés. Al día siguiente idem de lo mismo en la Coruña, nos deja a la p... puerta del hotel, henchido de orgullo y satisfacción, pienso que no podía haber hecho compra mejor.

   Por la noche y perjudicados por el ribeiro, eso si andando, los protas de esta historia se pierden el el casco antiguo de La Coruña y acabamos casi en la playa, le digo a la reina que saque el producto milagroso y "eureka" nos guía al hotel perfectamente, supongo que habrá flipado mucha gente viendo una pareja, como dos gilipollas mirando un cacharro y escuchando sus ordenes....

   Ahora viene lo bueno, se presenta la concentra de Monforte del Cid, y uno que presume de manitas (al menos he visto dos capítulos de bricomania) hace una ñapa a la moto para que el Dios que nos guía funcione en mi vetusta BMW, sin hacer mucho estropicio, el apaño funciona y cada vez me vengo mas "arriba".

   Hablo con el Palas y le digo que no hay problema, me dice que hacemos noche en Madrid en un sitio que se llama Rivas-Vacíamadrid, no lo había oído nunca, pero bueno, meto la dirección en el aparatejo y sale a la primera, mas chulo todavía le digo al Palas que ya tienen un guía perfecto... Palas me mira con cara de incredulidad y me dice ya, ya, ya...

   Empieza el viaje, todo va bien y cuando paramos Palas habla con Vitín, en una parada para tomar un cafetuco y al teléfono me dice, Pablo, cuando lleguemos, cogemos la nacional III a Valencia y luego dirección Zaragoza para otra vez dirección Valencia, y luego vemos el cartel de Rivas-Vaciamadrid, evidentemente le digo que si pero no le hago caso (con mi aparato, instrucciones a mi)...

    Cuando empezamos a llegar a Madrid, un servidor se pone el primero de la fila, guay, confían en mi los ilusos, pero de repente el GPS, se vuelve loco (tranqui tío que no se note), la putas obras de Gallardón nos desvían y el aparato me manda por encima de un monte!!!!, no hay problema sigo recto y me vuelve a desviar, coño me he debido de pasar la salida, me doy cuenta por que  sin saberlo estoy en un peaje de autopista, los compis de viaje por el retrovisor mueven los brazos (tendrán frió?) pero si hace bueno...

  Después de mas vueltas que un hijoputa buscando la partida de nacimiento, llegamos al hotel (la verdad es que no se como), y claro todos al quitarse el casco me dicen que vaya mierda de aparato, que no saben como me siguen, que casi todos sabían llegar pero me seguían a mi.... y yo encima me mosqueo, les digo que me he equivocado pero que al fin estamos en el hotel, da igual, tendré cachondeo para rato.

   Al día siguiente me prometo a mi mismo no conectar el aparato, estoy mosqueoni como un padre cuando su hijo se ha portado mal, pero no puedo evitarlo y lo pongo. Llegamos al hotel con un servidor al frente pese a un frenazo en la autovía de Vitín que nos hizo probar las pastillas de freno y que sirvió para que Palas nos adelantase a todos y llegase al hotel antes que los demás.

  A lo largo de toda la concentración el GPS me sirvió solo para encontrar el Bar Daytona,(que no es poco precisamente) donde ya hemos hecho amigos y hacer que un recorrido de 8 kilómetros entre Elda y Monforte se convirtieran en 60, eso... según Josemi  (seguro que son menos).

  El viaje de vuelta, lo castigué en el cofre, mi conclusión es que sirve mas para las calles que para ir de ciudad en ciudad, donde las modificaciones de las vías son mas frecuentes.

  En fin para los que no tenéis ni ángel de la guardia ni GPS, siempre os quedará un Ángel Guardián que os guié, Saludos a todos.

Pablo Dou. (A. G. Cantabria)