A.P.M. ÁNGELES GUARDIANES CANTABRIA POR LA JUSTICIA, LA NORMALIDAD Y LOS DERECHOS DE UN NIÑO, POR LA PROTECCIÓN Y SALVAGUARDA DE SU SONRISA, POR JAIRO.

Fotos del Homenaje a "Los Padres de la Verdad" realizado el día 7 de Junio de 2008 con ocasión de la IX Edición de la Concentración de Policías Moteros "Ángeles Guardianes Cantabria".

LA SONRISA DE JAIRO.

Santander, 23 de Noviembre de 2007.

Jairo es un niño, un niño de seis años que sonríe a la vida desde una silla de ruedas, un niño que padece una grave enfermedad genética que le motiva hipotonia muscular con hiporreflexia osteotendinosa, luxación bilateral de caderas y pies zambos bilaterales, Jairo no puede andar.
Jairo asiste a diario con su hermano de diez años al Colegio Pedro Velarde de Muriedas, un colegio sin ascensor, puertas estrechas, bordillos y con las aulas de su curso en una planta superior.
Ya no son solo las barreras arquitectónicas las que le a Jairo le impiden estudiar con “normalidad”, Jairo tiene que luchar contra la burocracia, la incomprensión, la omisión, el silencio interesado y los “problemas estructurales del Centro”.
Jairo pelea contra la incomprensión, la injusticia, la inmoralidad y la sinrazón. Desde su silla de ruedas se enfrenta al desinterés, la desgana, la indolencia y el abandono institucional. A Jairo, a un niño de seis años, el “sistema” le ofrece como alternativa el cambio a un Centro Escolar adaptado sin entrar a valorar que su hermano de diez años asiste al mismo Centro, sin tener en cuenta la integración en su entorno, los profesores y sus compañeros. El “sistema” no entiende el daño psicológico posterior, su aislamiento en lo desconocido y el objetivo de las miradas, el “sistema” le ofrece el traslado a un Centro donde solo se estudia hasta cuarto de primaria cuando su hermano cursa quinto curso, lo que implica que no es viable el cambio de colegio de ambos. Patético.
Jairo solo pide un ascensor, solo pide igualdad, adaptación, paridad y justicia, es un niño que cuando menos se merece “normalidad”.
Basta ya de cuentos chinos, diatribas, patrañas y marear la perdiz, aquí lo único importante, lo único a proteger, lo único que verdaderamente merece la pena es... la sonrisa de Jairo.

Visita http://www.augc.info/delegaciones/barcelona/jairo.html


LOS PADRES DE LA VERDAD

Santander, 19 de Diciembre de 2007.

Se pasan la pelota con desgana, no se juegan nada, no tienen interés, la escena atufa displicencia y mientras tanto, Jairo en el banquillo, observando la desgana e indiferencia de quienes juegan con su vida como si de nada se tratara.

Volvemos a reclamarlo y lo haremos cuantas veces haga falta, Jairo solo tiene seis años y nos lo pide desde la inocencia de su sonrisa y la alegría de su mirada, lo hacemos en nombre de la desesperación y la impotencia de sus padres.

Alicia y Fernando no desfallecen pero están agotados, pelean contra la administración, se enfrentan al la terrible normalidad de la lentitud, al desinterés institucionalizado, al “vaya usted a tal sitio”, al “esto no es cosa nuestra”, al “pídalo por escrito” o al “don fulano no está”.  De Diputación al Ayuntamiento, de Educación a Bienestar Social,  de Presidencia a la Concejalía, vete y ven, vete y ven…, kilómetros de burocracia, trámites y papeleo para nada, vueltas y vueltas hasta desesperar, actuaciones y formas que por lo riguroso y asquerosamente administrativo de su procedimiento rebasa la línea de la justicia y lo que es peor, de la humanidad.

Alicia y Fernando solo piden lo justo y razonable, lo que en su caso pediríamos cualquiera, solo piden el derecho a la “normalidad de su hijo Jairo”, no piden pena ni compasión, piden un maldito ascensor o plataforma que para que Jairo, un niño de Camargo de seis años de edad, en silla de ruedas que padece una grave enfermedad genética que le motiva hipotonia muscular con hiporreflexia osteotendinosa, luxación bilateral de caderas y pies zambos bilaterales pueda asistir a clase con normalidad, solo piden eso, nada más que eso, la eliminación de barreras arquitectónicas que no ya dificultan sino niegan que su hijo pueda asistir a su colegio con NORMALIDAD.

Sigue la lucha contra el silencio, el enfrentamiento al olvido, seguiremos, lo hacemos por Jairo, lo hacemos por sus padres, por Alicia y Fernando, por los padres de la verdad.

A.P.M. Ángeles Guardianes Cantabria.

 


Santander, 31 de Diciembre de 2007

Queridos Reyes Magos:

Me llamo  Jairo, soy un niño de seis años y  estudio en el colegio público Pedro Velarde de Muriedas. Este año creo haberme portado muy bien, he obedecido a mamá y  papá, a los abuelos y a mis tíos, además no me he peleado mucho con mi hermano.

En el cole, estoy totalmente integrado, allí soy feliz, me encanta ir a clase con todos mis compañeros y compañeras. Participo en todas las tareas de clase, prestando todo el  interés, ganas e  ilusión  posibles. Cuando salgo al recreo, juego con todos los niños de clase sin que a ninguno le importe que yo vaya en silla de ruedas, es más, cuando no puedo o me cuesta desplazarme, siempre me ayudan Noelia, Sara, Fran, Sergio o cualquier otro, da igual el nombre, me ayudan siempre, son mis amigos.

El único problema que tengo en el cole es que necesito un ascensor para poder subir yo solo a todas las clases que están en las primera y segunda planta, ya que actualmente para subir a  las aulas de fisioterapia y música,  ubicadas en la primera y segunda planta me tienen que llevar en brazos. Poco a poco voy creciendo y cada día la dificultad para desplazarme por el colegio aumenta.

Aunque he sido bueno tengo que recurrir a vosotros porque nadie nos hace caso, mis papás han intentado hablar con el Presidente de Cantabria, un señor que se apellida Revilla y que vende anchoas en la tele, pero para ese señor el problema que tenemos las personas de movilidad reducida parece ser que no tienen importancia ya que ni siquiera les ha recibido. También han hablado con otras gentes importantes, la señora Rosa Eva Diez Tezanos, que probablemente no tenga un problema parecido, les ha dicho que no pondrán un ascensor en mi cole.

Queridos Reyes Magos, mis papás están desesperados y por eso os escribo esta carta, para que me traigáis el ascensor al cole y para ellos, para los señores importantes, para los del traje corbata y coche grande, para esos os pido que les traigáis humildad, sensibilidad y humanidad.

Falta les hace.

Gracias, Jairo.